domingo, 1 de junio de 2014

Ser profeta hoy

Ser profeta hoy



Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: «Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras:
 No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día,
 sino que es lo que dijo el profeta:
 Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños.
  Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu. (hechos de los apóstoles 2;14-18).
Estamos ya en la recta final de las fiestas de pascua, el paso de Señor en medio de su pueblo, paso que no debe quedar en la indiferencia en nuestro corazón, sino que debe llevarnos a dar esta gran noticia, que Jesús está presente y vivo en nuestras vidas.
Hace unos días atrás meditábamos en Juan 16 ; 7-11
7. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré:
8. y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio;
9. en lo referente al pecado, porque no creen en mí;
10. en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis;
11. en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.
Es Espíritu Santo el que nos trae este con vencimiento, y si creemos en Jesús, no es de otra forma, sino por pura gracia, se cumplen hoy en nosotros la profecía, se ha derramado en nosotros el Espíritu de Dios, y nos da el convencimiento de nuestro pecado, y de que todo es gracia por la sangre del Señor, y nos convence en la justicia, porque en un día como hoy, se va al Padre, y aunque no lo veamos en presencia humana, si sabemos que esta, y es quien nos justifica ante el Padre, y se presenta ante él, como única y verdadera oblación por nuestros pecados, esa es la justicia de Cristo, todo queda cancelado, no porque lo merezcamos, sino justicia por misericordia de Dios por mediación de Jesús, y por ella ya no tiene dominio sobre nosotros el príncipe de este mundo, ya que en lo referente al juicio, juicio de Dios,  este acusador y tentador de hombres, ya esta condenado.
Y nosotros ahora por pura gracia de Dios, a aquellos, que se nos ha dado este Espíritu Santo, se nos ha dado la misión de ser profetas.
¿Pero que es ser profetas?
Profeta es aquel que habla de parte de Dios, por lo tanto todos podemos serlo, y no es aquel que habla hoy de lo que sucederá, sino de lo que hoy está  hablando con cada uno en forma personal, y con toda la comunidad, pueblo de Dios. No se trata de nuevas revelaciones, pues en Cristo Jesús ya están cumplidas todas las revelaciones, pues toda revelación es una realidad en Jesús, y este también es convencimiento revelado por el Espíritu Santo.
El don por gracia dada, es Jesús, y quien lo tiene, es por tanto profeta de Dios, pues animado por esta gracia, es el que exhorta a tiempo y a destiempo el misericordioso amor de Dios hacia los hombres. También en medio de la comunidad hay profetas mas atrevidos, o osados, que abiertos a la acción del Espíritu Santo. por pura gracia, podemos dejar de lado criterios puramente humanos, en la que a veces nos dejamos llevar por emociones de propios sentimientos, en la que se mesclan cosa nuestras, con las que Dios quiere verdaderamente expresar, palabras dirigidas a el pueblo de Dios, o solo para una sola persona, que la comunidad reunida juzgue si lo dicho ha sido de parte de Dios, y esto edificara al pueblo, de lo contrario pasara a todo por alto.
Profecía proclamada el miércoles pasado en la reunión de oración;
                                                      Queridos hijos míos , yo estoy en medio de vosotros todos los días, abridme vuestro corazón para que yo pueda habitar en el. Vosotros soy de mi predilección, y si tenéis que caminar hoy sobre aguas turbulentas, hacedlo con fe, no tengáis miedo, yo he vencido al mundo, no tengáis miedo de nada, pues yo estoy en todo momento contigo, aprended a caminar, aunque sean aguas turbulentas, aprended a caminar sobre las aguas, entrégame todas vuestras angustias y preocupaciones, deja que yo lleve tu carga, caminad, caminad, sin miedo Yo soy el que Soy y yo he vencido al mundo.


La gloria sea para Dios.
Sergio

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