miércoles, 12 de marzo de 2014

No hay peor ofensa a Dios que aquella que no se reconoce.
 Del Libro de Jonas cap. 3
1.Por segunda vez fue dirigida la palabra de Yahveh a Jonás en estos términos:
2. «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad y proclama el mensaje que yo te diga.»
3. Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra de Yahveh. Nínive era una ciudad grandísima, de un recorrido de tres días.
4. Jonás comenzó a adentrarse en la ciudad, e hizo un día de camino proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.»
5. Los ninivitas creyeron en Dios: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor.
6. La palabra llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de sayal y se sentó en la ceniza.
7. Luego mandó pregonar y decir en Nínive: «Por mandato del rey y de sus grandes, que hombres y bestias, ganado mayor y menor, no prueben bocado ni pasten ni beban agua.
8. Que se cubran de sayal y clamen a Dios con fuerza; que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.
9. ¡Quién sabe! Quizás vuelva Dios y se arrepienta, se vuelva del ardor de su cólera, y no perezcamos.»
10. Vio Dios lo que hacían, cómo se convirtieron de su mala conducta, y se arrepintió Dios del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo.

Cuando escuchamos estas palabras, nos parece de un pasado lejano y que no es presente en nosotros hoy, pero lejos este pensamiento, pues necesito cada día convertirme de mi mal, y no es que sea pecador, pues diría que no lo soy, y la verdad es que todo "Yo soy pecado", pues mi raíz, mi naturaleza es de pecado, pecador me concibió mi madre, y no es que ya nacido pecara, lejos del ser recién nacido toda maldad, es que los genes heredados en mi sangre, de su sangre ya vienen con un ADN de pecado de generación en generación, y por tanto el pecado esta en mi como parte de mi idonsencracia, en resumen, "soy pecado".
Y esta es la ofensa mayor que nos persiste en nuestras vidas, es no reconocer que somos pecado, y cuando por gracia dada gratuitamente, nos miramos a un espejo, y después de haber recorrido mundo, después de una larga noche tras otra y otra noche de eternas oscuridades y haber caído en profundas abismos oscuros,
como decía nos miramos al espejo, y nos damos cuenta, no por nosotros mismo, si me  he dado cuenta no por mi mismo, y quizás por los rezos de mi padre, como si de Jonas se tratara, con sus oraciones, pidiendo por sus hijo. Yo allí frente a ese espejo, soy capaz, como digo no por fuerza propia, sino por una que no me viene de mi, puedo verme allí desfigurado, y no lo digo en el sentido figurado, sino siendo real.
Una noche , de esas tanta que me deje envolver por las pasiones oscuras, ya me había dormido, y en una pesadilla que me atormentaba, me veía el rostro con grandes granos muy negros, que desfiguraban mi cara, y me desperté muy asustado, me toque el rostro, y era verdad, corrí al espejo, y allí estaba ese grano grande y feo, y vi mi maldad, me estaba no solo corrompiendo por dentro, sino que también se estaba dejando ver por fuera, y ya no era "yo pecador", sino que "todo en mi es pecado", "soy pecado".
Y fue entonces cuando el Señor bajo hasta mis abismos, y por entonces luche con el él, no quería ser salvado, pues ya había caído muy hondo, y la vergüenza me hundía cada vez mas, y digo que me hundía, por que a pesar que el pecado me había llevado hasta lugares que prefiero no relatar, para que no sea mayor que el escandalo que este pueda su citar, al verme allí frente al espejo, también veía que la Gracia de Dios, me seguía a todas partes, aunque yo estuviera pecando, el nunca me dejaba, y ahora siento que en esos momentos de tanta bajeza humana, Dios no me veía a mi pecando, sino que veía a su Hijo Jesús estando en oración en el huerto de los olivos, y como sudaba hasta gotas de sangre, y lo hacia pensando en mi.
Entonces desde estos , los mas profundos abismos en que he podido caer, en que sentí que Jesús me decía, "todo esta consumado", ya no hay vuelta atrás, ya has vivido todo lo que has querido, todo aquello que antes despreciabas y condenabas de otros, ya has consumado, y no hay forma de cambiarlo, lo hecho, hecho esta, y es para esto es que Dios me ha enviado, " Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.Juan 3: 16. Si Sergio "Todo esta consumado" fueron mis ultimas palabras en la cruz, palabras que te la repito a ti, ya he dado mi vida por ti, he derramado mi sangre, para así con ella renovar la tuya, y lo he hecho por amor a ti por la cual he bajado a tus abismos, ya que como te conozco, "desde el seno de mi madre me conociste Señor", y se que tu no puedes ancanlzar por si solo salir de tus abismos, no había otra forma, tenia que morir en la cruz, para llegar hasta las profundidades y con tu nombre escrito en mis manos, con los clavos de tus pecados, derramando mi sangre por ti, si para llegar hasta tus abismos, es que hoy te rescato como lo mas precioso, para presentarlo a mi Padre, y esta es mi gloria, y la gloria de mi Padre, y la gloria del Espíritu Santo.
Y desde entonces este a sido mi camino, un continuo clamar de la misericordia de Dios, pues es que siendo lo que soy, "pecado", es que continuamente camino en un camino de conversión. Y la diferencia ahora es que se que la Gracia de Dios que se me regala como don, es la que me dice que aunque soy "pecado" es Jesús quien me justifica con su sangre, y no por mis méritos sino por los que han sido dado por la cruz.
Y este caminar no es fácil, pero cuando uno aprende por gracia, a caminar en alabanza por toda circunstancia de la vida, sea por las alegrías o por pruebas, o angustias del corazón, y somos capaces a pesar del duro camino, de mirar hacia la cruz, y la vemos vacía, por que Jesús ya ha resucitado, ya ha triunfado, ya ha vencido hasta mayor enemigo nuestro, "la muerte", y si ha vencido la muerte, que puede apartarnos de su amor.
De Romanos 8
Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros?
32. El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?
33. ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica.
34. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros?
35. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?,
36. como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero.
37. Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó.
38. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades
39. ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.
Ya hemos sido salvados y todo es ahora Gracia de Dios y esto es don dado gratuitamente.
A el sea la gloria y el poder
Sergio

No hay comentarios:

Publicar un comentario