A vosotros gracia y paz
abundantes.
Iº carta del Apostol san Pedro 1:
2. según el previo conocimiento de Dios
Padre, con la acción santificadora del Espíritu, para obedecer a
Jesucristo y ser rociados con su sangre. A vosotros gracia y paz
abundantes.
3. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la
Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a
una esperanza viva,
4. a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,
5. a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvación, dispuesta ya a ser revelada en el último momento.
6. Por lo cual rebosáis de alegría, aunque sea preciso que todavía por algún tiempo seáis afligidos con diversas pruebas,
7. a fin de que la calidad probada de
vuestra fe, más preciosa que el oro perecedero que es probado por el
fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la
Revelación de Jesucristo.
8. A quien amáis sin haberle visto; en quien creéis, aunque de momento no le veáis, rebosando de alegría inefable y gloriosa;
9. y alcanzáis la meta de vuestra fe, la salvación de las almas.Antes os había invitado a reflexionar sobre la la gracia dada como don por Dios gratuitamente a cada uno de nosotros a la cual hace mención aquí el Apóstol Pedro, en la cual nos deja bien dicho el predestino que bien, según el previo conocimiento de Dios Padre, con la acción del Espíritu Santo, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre.
Si bien es cierto, todo lo escrito o dicho, a de tener en nosotros una acción directa, o mejor dicho una consecuencia en nuestras vidas, según sea nuestra propia creencia, y de como sea nuestra vivencia diaria, ya que en los avatares cotidianos, nuestra fe va siendo fortalecida, o probada tal ves como dice Pedro es refinado el oro, o la plata como dice el profeta Malaquias, en que siendo muchas veces pasado por fuego, en la cual es el mismo Jesucristo el que no nos despega ojo, no sea que la prueba sea superior a nosotros, de tal modo que seamos revestidos por él a tal punto que seamos reflejos del mismo Jesucristo, ya que en todo y todo nos viene de él, de modo que de nada nos podemos gloriar, pues todo a sido y sera gracia dada, y esto es también un Don, dado gratuitamente, no por méritos propios, sino por los méritos de su muerte en la cruz, y lo digo con la misma certeza que es clavado, por nuestros propios clavos, (digo nuestros pecados), y no importa el tamaño del clavo, o de lo oxidado que este, el daño ya esta hecho, consumado como él mismo o ha dicho antes de expirar. Y aunque este oxido (digo la del clavo), haya estado corrompiendo a través de los años nuestra sangre, es por la misma sangre de Jesús que ahora puede ser purificado, y por su resurrección se convierta ahora como dice el apóstol, " se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la Revelación de Jesucristo."
La consumación de toda la vida de Jesucristo en un termino tan cruel y del mayor fracaso humanamente así dicho se une ahora a nuestros avatares para no quedarse allí en un profeta mas, o unos mártires mas de los tantos que han intentado transformar esta miserable vida humana, y por pura misericordia de Dios, la Cruz de cristo para los incrédulos fracaso de Dios, para nosotros los creyentes , locura para otros, triunfo vivificante , Resurrección para vida eterna-
Desde este aparente fracaso, desde los abismos de las dificultades, desde esta misma cruz que tenemos cada uno de nosotros, sea grande o pequeña, no importa el tamaño, como no importa el tamaños de nuestros clavos, desde esta profundidad, nos brota la alabanza, como dice el apóstol, " A quien amáis sin haberle visto; en quien creéis, aunque de momento no le veáis, rebosando de alegría inefable y gloriosa" a él sea la gloria , la alabanza el poder y el honor.
Sergio
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