viernes, 29 de mayo de 2015

“Puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham"


“Puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham"



 Mateo 3

9. y no creáis que basta con decir en vuestro interior: "Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.

Mi corazón late muy de prisa en estos días de conmoción por los acontecimientos que asustan y nos preocupan a todos.
Y buscamos por doquier alguna solución humana a todo conflicto, que divide a los pueblos, y no sabemos dónde buscar la verdad.
Y solo por el hecho de llamarnos católicos decimos que nosotros tenemos la verdad. Somos hijos de la Iglesia instituida por Jesús. Y pasamos a ser jueces de aquellos que siendo también Cristianos pero por alguna razón separados de la iglesia, y tal vez mea-culpa, de nosotros mismos que no hemos sido de Cristo a tiempo ni a destiempo, cual diablo metido en nosotros apunta con el dedo y contribuye a culpar a otros de nuestras propias cuspicencias.
Alguno podría decir de qué va este, o que con qué autoridad habla así. Ni yo mismo lo sé, ni donde va terminar este escrito. 
Recientemente me he sentido ungido por el espíritu de Santo Domingo de Guzmán, y este me lleva a otro santo Dominico y a su sermón que al día de hoy nos debe resonar en nuestro anterior como un llamado de atención de Dios.
Me refiero a  Fr. Antón de Montesino O.P.
Del cual trasfiero aquí lo dicho hace mas ya de 500 años.

Para daros a conocer estas verdades me he subido aquí yo, que soy la voz de Cristo en el desierto de esta isla. Y, por tanto, conviene que con atención no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos, la oigáis; la cual voz os será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y espantable y peligrosa que jamás no pensasteis oír.
Esta voz os dice que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes.
Decid: ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes, que estaban en sus tierras mansas y pacíficas donde tan infinitas de ellas, con muerte y estragos nunca oídos habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? Y ¿qué cuidado tenéis de quien los adoctrine y que conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos?
¿Éstos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que en el estado en que estáis no os podéis más salvar que los que carecen y no quieren la fe de Jesucristo.
Fr. Antón de Montesino O.P.
21 de diciembre de 1511

Quisiera detenerme en cada estrofa de este sermón
Para daros a conocer estas verdades me he subido aquí yo, que soy la voz de Cristo en el desierto de esta isla.
Cada uno de nosotros ahora siguiendo esta tradición y como dominicos seglares, fieles a la promesa realizada somos esa voz de Cristo en esta península ibérica ya desierta en desamor, a instaurar el mismo amor de los primeros convertidos a Jesús único sacerdote presentado a sí mismo al Padre como única ofrenda válida para nuestra propia salvación.
 Y, por tanto, conviene que con atención no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos, la oigáis; la cual voz os será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y espantable y peligrosa que jamás no pensasteis oír.
 Y os digo, no con esta voz como una novedad, por que se que no es nueva, más bien puede estar dormida en nuestro corazón, y espero solo remecer hasta el más endurecido corazón. "despierta tu que duermes, y Cristo de alumbrara"
 Esta voz os dice que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes.
Las palabra de Jesús gritan a mis oídos "todo lo que hacéis a estos pequeños, me lo hacéis a mi". Y al oír de tantos niños hoy que no tienen un bocado cada mañana para echarse a la boca, de que miles mueren de hambre cada día, mientras otros se hartan de todo hasta tirar a la basura las sobras. Y pero dirás "¿pero acaso es culpa mía?, pues a esa pregunta no puedo responder, pero si eres indiferente a esto, el día indicado Jesús me puede decir, "No te conozco". Y si no creemos e Jesús seguimos en nuestro pecado.

 Decid: ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes, que estaban en sus tierras mansas y pacíficas donde tan infinitas de ellas, con muerte y estragos nunca oídos habéis consumido?
Si con qué derecho y con qué justicia dejamos sin pan a tantos hombres mujeres y niños, y con esa autoridad que habéis recibido de todos nosotros, por voluntad de Dios, publicáis ahora leyes tan partidarias de los bolsillos propios, y hacéis   la guerra a tantos pueblos a quienes no hemos sido capaz de de llevar la buena nueva de Jesucristo, y por esa misma incapacidad de entrega a la misión encomendada por Cristo, cambiamos la palabra por la espada. Cuántas muertes y destrucción habrán de haber, cuantos estragos habremos de consumir

¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? 
El hombre es libre cuando tiene en su haber en tomar sus propias decisiones, cuando es digno de vivir por su propia mano y sustentar con su trabajo a su familia, cuando tiene el derecho a la educación de sus hijos, a la atención  sanitaria, cuando puede elegir o no a sus gobernantes. Pero esta prisionero y esclavizado cuando estos mismos que ha eleguido como administrador a quienes solo sirven a unos pocos cuyo único apetito sin importar otra cosas los matáis para obtener riquezas. Y se llaman a sí mismo defensores de la fe.
 Y ¿qué cuidado tenéis de quien los adoctrine y que conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos?
Donde está la verdadera doctrina, ¿quien en si conoce la verdad? ¿Donde el amor?
¿Acaso podemos contener al Creador de todo lo que existe?
 ¿Es la Iglesia este contenedor, y es esta la casa de Dios? Pues fielmente creo que a Dios no se le puede contener, a caso ¿se podrá contener al que también a creado al contenedor? y se rompiera este contenedor cosa imposible, pero en el caso de suceder ¿donde quedara el contenido?, si todo es de Dios, contenedor y contenido, entonces no nos hagamos dueño de la verdad,  pues solo una es la verdad, pues "el reino de Dios ha venido a nosotros" y está en nosotros, y el que cree en Jesús, no se podrá romper, pues es un contenedor eterno, y su contenido no se debe quedar allí atrapado, prisionero, sino que debe rebasar todo limite, y por Cristo dicho, "hasta siete veces siete".
 ¿Éstos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que en el estado en que estáis no os podéis más salvar que los que carecen y no quieren la fe de Jesucristo.
Me pregunto, estos aquellos a quienes hoy condenamos, como nuestros enemigos, que les diremos, o que haremos, acaso algo distinto a que nos los dice Jesús.
Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, (Mateo 5, 44)
Es que  estamos tan dormidos, cual letargo nos lleva a la indiferencia a la omisión.
Despertad, ya es la hora de la verdadera Misión, ¿o donde esta entonces el poder que nos da la alabanza?
¿Acaso el alabar por toda situación se quedara en un solo mito?
 Tened por cierto que en el estado en que estáis no os podéis más salvar que los que carecen y no quieren la fe de Jesucristo.
 Pues dice él a Moisés: Seré misericordioso con quien lo sea: me apiadaré de quien me apiade. (Romanos 9, 15)

 ”Porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham." Mateo 3;, ..9
De esta piedras Dios puede tener misericordia y dar nuevos hijos de  la Iglesia, "Dad, pues, fruto digno de conversión,"Mt.3, 8.
Toda salvación viene de Dios
A Él sea el poder y la gloria
Sergio

Mayo 2015

martes, 19 de mayo de 2015

El Señor que lo comenzó, él mismo lo lleve a término




El Señor que lo comenzó, él mismo lo lleve a término

El día 8 de mayo un grupo de unos cincuenta hermanos hicimos la 
Profesión perpetua de dominicos laicos. 
Coincide extraordinariamente con este día donde se recuerda el Patrocinio de la Orden Dominica a la Virgen María.
Durante la ceremonia unas palabras de Nuestro Padre espiritual, Chus Villarroel, nos dice que las Hermanas del convento de las Dominicas de Lerma, nos envían un recuerdo con un escudo de la orden dominica con nuestro nombre grabado.



Al oír esto, un recuerdo muy intenso me vino a la memoria, que me lleno de mucha emoción.
Hace unos años atrás, en que aun ni siquiera pensaba yo pertenecer a un grupo y creo que aun este grupo de
Dominicos laicos en la Iglesia de Jesús Obrero, casa y parroquia que regentan los dominicos en el barrio madrileño de San Blas, estaría en mente de Chus.
El caso es que viniendo desde un viaje de vacaciones con mi esposa, por la carretera de Burgos, sin programarlo decidimos pasar a descansar en ese pueblo que teníamos a la vista.
Este era Lerma, y como lo hacíamos siempre que visitábamos un lugar, nos encontramos junto a una iglesia, y entramos a ella, y estando allí dentro nos pusimos a orar.
Y algo muy intenso me lleno todo el ser, y sentía que me llamaba por mi nombre, y me quede allí un buen rato, inmóvil, y parecía no estar, como en éxtasis, y sentí que la gracia de Dios me invadía todo mi ser. Aun recuerdo la intensidad de aquel momento.
Tiempo después en otro viaje en que venía de llevar unas cosas por encargo de un amigo a un pueblo que dista más o menos a unos 300 km de Madrid , escuchando un CD con canciones nuestras de alabanzas, volví a sentir aquel llamado que me sucedió en Lerma. Y también era como algo que me arrebataba del sitio, y que me invitaba a escribir sobre mi vida y toda esta pasaba por mi mente. Y sin darme cuenta ya estaba llegando de regreso en casa.
Como resultado escribí mi libro "Los más miserables" mis confesiones de mis abismos lejanos de Dios, a los ojos de los hombres, pero no a los de Dios, de donde me rescato, y me sigue rescatando hoy.
Al tiempo después nos invitan a pertenecer a este grupo nuevo de Dominicos Laicos.



Realmente es como dice las escrituras, en Romanos 11,
33. ¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!
34. En efecto, ¿quién conoció el pensamiento de Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le dio primero que tenga derecho a la recompensa?
35. Porque de él, por él y para él son todas las cosas. ¡A él la gloria por los siglos! Amén.
Todo es por pura gracia de Dios, nada merecido, todo dado.
A donde nos llevara el Señor, cual será mi destino, no lo sé, solo sé que disfrutamos cada día de su misericordia, y vemos con mi esposa los frutos en nuestra familia, por lo cual cada noche encomendamos a su protección...
Nunca antes habíamos vivido con tanta esperanza al mañana como lo hacemos al día de hoy, y no tengo ni idea si esto es ser Dominico hoy, pero lo cierto es que si vemos como el Señor derrama su gracia, y para ello  los meritos no hacen falta, pues si así lo fuera, no sería Gracia, y su muerte habría sido inútil.
Luego las obras son una consecuencia de la gracia, es lo que nace del corazón, no por merecer, si no por el placer de darse, y todo esto no es nuestro, pues todo nos viene de Dios.
Y ahora donde nuestro destino?

El Señor que lo comenzó, él mismo lo lleve a término

Gloria a Dios