“Puede Dios de estas piedras dar hijos a
Abraham"
Mateo
3
9. y no creáis que basta con decir en
vuestro interior: "Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que
puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.
Mi corazón
late muy de prisa en estos días de conmoción por los acontecimientos que
asustan y nos preocupan a todos.
Y buscamos
por doquier alguna solución humana a todo conflicto, que divide a los pueblos,
y no sabemos dónde buscar la verdad.
Y solo por el
hecho de llamarnos católicos decimos que nosotros tenemos la verdad. Somos
hijos de la Iglesia instituida por Jesús. Y pasamos a ser jueces de aquellos
que siendo también Cristianos pero por alguna razón separados de la iglesia, y tal
vez mea-culpa, de nosotros mismos que no hemos sido de Cristo a tiempo ni a
destiempo, cual diablo metido en nosotros apunta con el dedo y contribuye a
culpar a otros de nuestras propias cuspicencias.
Alguno podría
decir de qué va este, o que con qué autoridad habla así. Ni yo mismo lo sé, ni
donde va terminar este escrito.
Recientemente
me he sentido ungido por el espíritu de Santo Domingo de Guzmán, y este me
lleva a otro santo Dominico y a su sermón que al día de hoy nos debe resonar en
nuestro anterior como un llamado de atención de Dios.
Me refiero
a Fr. Antón de Montesino O.P.
Del cual
trasfiero aquí lo dicho hace mas ya de 500 años.
Para
daros a conocer estas verdades me he subido aquí yo, que soy la voz de Cristo
en el desierto de esta isla. Y, por tanto, conviene que con atención no
cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos, la
oigáis; la cual voz os será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y
dura y espantable y peligrosa que jamás no pensasteis oír.
Esta
voz os dice que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís por la
crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes.
Decid:
¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre
a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas
gentes, que estaban en sus tierras mansas y pacíficas donde tan infinitas de
ellas, con muerte y estragos nunca oídos habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan
opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades en
que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por
mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? Y ¿qué cuidado
tenéis de quien los adoctrine y que conozcan a su Dios y creador, sean
bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos?
¿Éstos
no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos
como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en
tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que en el
estado en que estáis no os podéis más salvar que los que carecen y no quieren
la fe de Jesucristo.
Fr.
Antón de Montesino O.P.
21
de diciembre de 1511
Quisiera
detenerme en cada estrofa de este sermón
Para
daros a conocer estas verdades me he subido aquí yo, que soy la voz de Cristo
en el desierto de esta isla.
Cada uno de
nosotros ahora siguiendo esta tradición y como dominicos seglares, fieles a la
promesa realizada somos esa voz de Cristo en esta península ibérica ya desierta
en desamor, a instaurar el mismo amor de los primeros convertidos a Jesús único
sacerdote presentado a sí mismo al Padre como única ofrenda válida para nuestra
propia salvación.
Y, por tanto, conviene que con atención no cualquiera, sino
con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos, la oigáis; la cual voz
os será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y espantable y
peligrosa que jamás no pensasteis oír.
Y os
digo, no con esta voz como una novedad, por que se que no es nueva, más bien
puede estar dormida en nuestro corazón, y espero solo remecer hasta el más
endurecido corazón. "despierta tu que duermes, y Cristo de alumbrara"
Esta voz os dice que todos estáis en pecado mortal y en él
vivís y morís por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes.
Las palabra de Jesús gritan a mis oídos "todo lo que hacéis a estos
pequeños, me lo hacéis a mi". Y al oír de tantos niños hoy que no tienen
un bocado cada mañana para echarse a la boca, de que miles mueren de hambre
cada día, mientras otros se hartan de todo hasta tirar a la basura las sobras.
Y pero dirás "¿pero acaso es culpa mía?, pues a esa pregunta no puedo
responder, pero si eres indiferente a esto, el día indicado Jesús me puede
decir, "No te conozco". Y si no creemos e Jesús seguimos en nuestro
pecado.
Decid: ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan
cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho
tan detestables guerras a estas gentes, que estaban en sus tierras mansas y
pacíficas donde tan infinitas de ellas, con muerte y estragos nunca oídos
habéis consumido?
Si con qué derecho y con qué justicia dejamos sin pan a tantos hombres
mujeres y niños, y con esa autoridad que habéis recibido de todos nosotros, por
voluntad de Dios, publicáis ahora leyes tan partidarias de los bolsillos
propios, y hacéis la guerra a tantos pueblos a quienes no hemos sido
capaz de de llevar la buena nueva de Jesucristo, y por esa misma incapacidad de
entrega a la misión encomendada por Cristo, cambiamos la palabra por la espada.
Cuántas muertes y destrucción habrán de haber, cuantos estragos habremos de
consumir
¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día?
El hombre es libre cuando tiene en su haber en tomar sus propias
decisiones, cuando es digno de vivir por su propia mano y sustentar con su
trabajo a su familia, cuando tiene el derecho a la educación de sus hijos, a la
atención sanitaria, cuando puede elegir o no a sus gobernantes. Pero esta
prisionero y esclavizado cuando estos mismos que ha eleguido como administrador
a quienes solo sirven a unos pocos cuyo único apetito sin importar otra cosas
los matáis para obtener riquezas. Y se llaman a sí mismo defensores de la fe.
Y
¿qué cuidado tenéis de quien los adoctrine y que conozcan a su Dios y creador,
sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos?
Donde está la verdadera doctrina, ¿quien en si conoce la verdad? ¿Donde el
amor?
¿Acaso podemos contener al Creador de todo lo que existe?
¿Es la Iglesia este contenedor, y es esta la casa de Dios? Pues
fielmente creo que a Dios no se le puede contener, a caso ¿se podrá contener al
que también a creado al contenedor? y se rompiera este contenedor cosa
imposible, pero en el caso de suceder ¿donde quedara el contenido?, si todo es
de Dios, contenedor y contenido, entonces no nos hagamos dueño de la
verdad, pues solo una es la verdad, pues "el reino de Dios ha venido
a nosotros" y está en nosotros, y el que cree en Jesús, no se podrá
romper, pues es un contenedor eterno, y su contenido no se debe quedar allí
atrapado, prisionero, sino que debe rebasar todo limite, y por Cristo dicho,
"hasta siete veces siete".
¿Éstos
no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos
como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en
tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que en el
estado en que estáis no os podéis más salvar que los que carecen y no quieren
la fe de Jesucristo.
Me pregunto, estos aquellos a quienes hoy condenamos, como nuestros
enemigos, que les diremos, o que haremos, acaso algo distinto a que nos los
dice Jesús.
Pues
yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, (Mateo 5, 44)
Es que estamos tan dormidos, cual letargo nos lleva a la indiferencia
a la omisión.
Despertad, ya es la hora de la verdadera Misión, ¿o donde esta entonces el
poder que nos da la alabanza?
¿Acaso el alabar por toda situación se quedara en un solo mito?
Tened
por cierto que en el estado en que estáis no os podéis más salvar que los que
carecen y no quieren la fe de Jesucristo.
Pues
dice él a Moisés: Seré misericordioso con quien lo sea: me apiadaré de quien me
apiade. (Romanos 9, 15)
”Porque os digo que puede Dios de
estas piedras dar hijos a Abraham." Mateo 3;, ..9
De esta
piedras Dios puede tener misericordia y dar nuevos hijos de la Iglesia,
"Dad, pues, fruto digno de conversión,"Mt.3, 8.
Toda salvación
viene de Dios
A Él sea el
poder y la gloria
Sergio
Mayo 2015
